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Escupir mucosa con sangre puede ser resultado de causas menores, como sequedad o irritación. No obstante, esta manifestación puede alertar sobre enfermedades graves como infecciones, padecimientos pulmonares crónicos o cáncer. La consulta médica es obligatoria, especialmente ante sangrado significativo, tos frecuente u otros síntomas sistémicos (ej. pérdida de peso), para obtener un diagnóstico preciso y descartar una afección seria.
En este artículo se explican las principales causas por las que una persona escupe mucosa con sangre, los exámenes que se utilizan para realizar el diagnóstico, los tratamientos que se deben seguir según cada causa, y las consecuencias de ignorar este síntoma.
ÍNDICE
Causas comunes de escupir mucosa con sangre
Las personas pueden escupir mucosa con sangre por una cantidad de razones muy amplia, y en algunas ocasiones se puede tratar de algo serio que requiere de supervisión médica. En términos médicos, cuando la sangre proviene de las vías respiratorias inferiores, esto se conoce como hemoptisis, y solo un profesional de la salud puede determinar de dónde proviene el sangrado que aparece en la mucosa y cuál es la causa exacta por la que sucede.
Mayo Clinic habla sobre el tema, y resalta que las causas más comunes de esta afección incluyen tanto condiciones leves como otras más graves, entre ellas:
- Bronquitis.
- Bronquiectasia.
- Neumonía.
- Neoplasia bronquial o un tumor en las vías respiratorias.
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
- Fibrosis quística.
- Cáncer de pulmón.
- Estenosis mitral.
- Embolia pulmonar.
- Tuberculosis.
Asimismo, es posible que las personas escupan moco con sangre debido a lesiones en el pecho, el consumo de sustancias ilícitas como la cocaína, la presencia de un cuerpo extraño en los pulmones o las vías respiratorias, alguna infección parasitaria o una granulomatosis con poliangitis.
Tal como se señaló antes, algunas de estas causas no son necesariamente alarmantes, mientras que otras indican un problema de salud grave. En muchos casos, como sucede con el cáncer de pulmón y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, por ejemplo, el problema se puede deber a los efectos de la nicotina sobre el organismo.
De cualquier manera, hay que estar atento a los síntomas que se puedan presentar junto al sangrado en la mucosa, y acudir a un médico para determinar de forma precisa qué está sucediendo y qué pasos seguir para solucionarlo.
¿Cuándo deberías acudir al médico?
La presencia de sangre en la mucosa siempre debe ser motivo de atención médica, especialmente cuando se acompaña de otros síntomas que sugieren un problema respiratorio o sistémico más grave. Existen situaciones en las que la hemoptisis puede ser el signo de una afección subyacente seria, como una infección pulmonar, una enfermedad cardiovascular o incluso un cáncer de pulmón.
Se recomienda acudir de inmediato al médico si el sangrado es abundante o persistente, o si el moco con sangre viene acompañado de dificultad para respirar, dolor torácico, fiebre alta, pérdida de peso inexplicable o sudoraciones nocturnas.
Estos signos pueden indicar la presencia de una neumonía, tuberculosis, bronquiectasias o alguna otra enfermedad pulmonar que requiere diagnóstico y tratamiento urgente. También se debe buscar atención médica si hay antecedentes de tabaquismo prolongado o exposición a sustancias irritantes, ya que estos factores aumentan el riesgo de padecer patologías graves del aparato respiratorio.
Cleveland Clinic explica que, si la condición se mantiene durante más de una semana y no mejora, o se escupe una cantidad de sangre llamativa, lo mejor es acudir a un especialista para obtener un diagnóstico y saber de qué se trata. Entre más temprano se determine la causa, menor riesgo de complicaciones o problemas de salud a largo plazo.

Diagnóstico de la hemoptisis
El proceso de diagnóstico de la hemoptisis no es muy diferente al de otras condiciones. Por lo general, inicia con un análisis de la historia clínica de la persona y de un examen físico general.
El médico encargado de realizarlo puede solicitar a la persona que tosa, revisar si hay sangrado en la boca o la nariz, y tomar muestras para hacer análisis más complejos. En caso de que lo considere necesario, también puede recomendar hacer exámenes adicionales como una radiografía de tórax, una tomografía computarizada o una broncoscopia.
Estos análisis son fundamentales para detectar afecciones como un principio de neumonía y evitar que la situación se complique.
Además de las pruebas de imagen, el diagnóstico de la hemoptisis puede requerir estudios de laboratorio que ayuden a identificar infecciones o alteraciones en la coagulación sanguínea. Entre ellos, los análisis de sangre son esenciales para evaluar los niveles de glóbulos rojos y blancos, así como para detectar la presencia de marcadores inflamatorios o infecciosos.
Cuando existe sospecha de tuberculosis u otra enfermedad bacteriana, también puede ser necesario realizar cultivos de esputo o pruebas específicas para identificar microorganismos. Estos estudios permiten no solo confirmar la causa del sangrado, sino también determinar el tratamiento más adecuado según el tipo de afección detectada.
En algunos casos, el médico puede considerar la realización de pruebas más especializadas, como la angiografía pulmonar o la ecocardiografía, sobre todo si se sospecha que el origen del sangrado está relacionado con una alteración vascular o cardiaca.
Para complementar, se recomienda leer uno de nuestros artículos, en el que se explica cuáles son algunas de las enfermedades detectadas por análisis de orina.
Tratamientos posibles según la causa
El tratamiento, según resalta Medical News Today, depende fundamentalmente de la gravedad del sangrado y de la causa subyacente. Dependiendo de las necesidades particulares de cada persona, se puede llevar a cabo uno u otro tratamiento.
En el caso de infecciones como la tuberculosis, por ejemplo, el médico puede recomendar tratamiento antibiótico específico y prolongado, y en casos concretos, y en casos concretos, el uso de esteroides para controlar la inflamación y antibióticos para atacar el proceso infeccioso. Por otra parte, en los casos de cáncer de pulmón o de cabeza y cuello, el tratamiento a seguir incluye sesiones de quimioterapia o radioterapia.
Otros tratamientos para las personas con un sangrado severo son:
- Embolización de la arteria bronquial: consiste en localizar el vaso sanguíneo que está provocando la hemorragia y bloquearlo mediante la inyección de pequeñas partículas o materiales especiales.
- Consumo de medicamentos vasoconstrictores: los vasoconstrictores ayudan a reducir el flujo de sangre hacia las zonas afectadas de las vías respiratorias, disminuyendo así la cantidad de sangre que se expulsa con el esputo. Su uso suele estar indicado en casos moderados, cuando la hemorragia no pone en riesgo la vida del paciente, pero requiere control rápido para evitar complicaciones.
- Transfusión de plasma, factores de coagulación o plaquetas: cuando la hemoptisis se asocia con trastornos de la coagulación o una pérdida considerable de sangre, puede ser necesario reponer los componentes sanguíneos mediante transfusiones. Este tipo de tratamiento ayuda a estabilizar al paciente, mejorar los niveles de oxígeno y prevenir la anemia aguda.
- Cirugía: la intervención quirúrgica suele ser el último recurso, indicada solo cuando los métodos menos invasivos no logran controlar el sangrado o cuando se detecta una lesión localizada que requiere extracción. Dependiendo del origen del problema, puede consistir en la resección de una parte del pulmón, la reparación de un vaso dañado o la eliminación de un tumor.
Tras el tratamiento inicial, es fundamental que la persona reciba seguimiento médico para prevenir recurrencias y evaluar la evolución de la enfermedad. En muchos casos, la hemoptisis es un síntoma de una condición crónica que requiere control continuo, como la bronquitis crónica, el enfisema o la fibrosis pulmonar.
También es importante identificar y eliminar los factores de riesgo que pueden agravar la salud pulmonar o irritar las vías respiratorias. La exposición constante a contaminantes, humo de tabaco o productos químicos puede aumentar la fragilidad de los capilares pulmonares y favorecer la aparición de hemoptisis.
Para conocer más sobre uno de los principales factores que incrementan el riesgo de hemoptisis y otras enfermedades respiratorias, se recomienda leer nuestro artículo sobre las consecuencias del tabaco.

Prevención de problemas respiratorios
Muchas veces la presencia de sangre en el esputo se debe a condiciones de salud que no se pueden prevenir, según resalta Healthline. Sin embargo, hay ocasiones en las que sí es posible tomar medidas preventivas, sobre todo relacionadas al estilo de vida y a factores de riesgo específicos.
Estas son las recomendaciones de los expertos:
- Dejar de fumar: el consumo de tabaco produce irritación e inflamación, y está vinculado como causa a un gran número de enfermedades crónicas, incluyendo el cáncer de pulmón.
- Beber suficiente agua y mantenerse hidratado: beber agua puede ayudar a diluir el esputo y facilitar su expulsión del cuerpo.
- Mantener la casa limpia: debido a que el polvo es irritante y puede empeorar los síntomas de condiciones como el EPOC, el asma o las infecciones pulmonares, es necesario reducir la exposición a él.
- Consultar a un médico si hay presencia de esputo amarillo o verde: cuando el esputo tiene este color, es posible que la persona esté atravesando un cuadro infeccioso. El médico puede evaluar los síntomas y recomendar un tratamiento para evitar complicaciones.
Para mantenerse saludable también se recomienda tomar medidas relacionadas al estilo de vida, como tener una dieta equilibrada, consumir alimentos anticancerígenos, realizar suficiente actividad física durante la semana, y evitar hábitos que puedan afectar al sistema inmunológico.
Antes de avanzar al siguiente punto, se recomienda leer el artículo en el que se explica cómo limpiar los pulmones del tabaco.
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Consecuencias de ignorar el síntoma
Ignorar la presencia de sangre en el esputo puede tener consecuencias graves, ya que este síntoma rara vez aparece sin una causa subyacente. Cuando no se busca atención médica a tiempo, el sangrado puede intensificarse o repetirse con mayor frecuencia, lo que a su vez aumenta el riesgo de complicaciones.
Además, dejar pasar el síntoma puede permitir que una enfermedad infecciosa, inflamatoria o incluso oncológica avance sin control, reduciendo las posibilidades de tratamiento efectivo y complicando la recuperación.
En los casos en que la hemoptisis es causada por una infección pulmonar, como la neumonía o la tuberculosis, no tratarla a tiempo puede llevar a una afectación progresiva del tejido pulmonar. Esto puede causar cicatrices, pérdida de capacidad respiratoria y mayor vulnerabilidad a futuras infecciones.
Por otro lado, si el sangrado es producto de una enfermedad más grave, como un cáncer de pulmón o una malformación vascular, el retraso en el diagnóstico puede permitir que la enfermedad se extienda a otras áreas del cuerpo, haciendo que el pronóstico sea más desfavorable.
Fumar es un hábito que afecta significativamente la salud de las personas, por eso se recomienda evitarlo por completo. En nuestro artículo sobre los efectos del tabaco en la piel se profundiza más en esto, por lo que se recomienda leerlo.
Fuentes:
- https://www.mayoclinic.org/es/symptoms/coughing-up-blood/basics/causes/sym-20050934
- https://www.healthline.com/health/blood-tinged-sputum
- https://www.medicalnewstoday.com/articles/321563
- https://my.clevelandclinic.org/health/symptoms/17696-coughing-up-blood
- https://www.nhs.uk/symptoms/coughing-up-blood/
