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¿Por qué mi bebé solo quiere comer y no duerme?

Bebé tomando pecho

Tiempo de lectura: 6 minutos

Cuando un bebé lactante demanda alimento frecuentemente y presenta dificultades para dormir, esto puede obedecer a diversas razones, como las "crisis de crecimiento" o una inmadurez en la consolidación de su ciclo de sueño-vigilia. Para facilitar el descanso, se recomienda instaurar rutinas relajantes y garantizar un entorno propicio para el sueño.

Debe tenerse en cuenta que la necesidad de alimentación frecuente, especialmente en las primeras etapas, es un comportamiento fisiológico normal.

En este artículo se explica cuáles son las razones por las que un bebé solo quiere comer y no duerme, las estrategias que se pueden implementar para ayudarlo a dormir mejor y la importancia de desarrollar un vínculo emocional con él. Además, se señalan qué señales pueden indicar que es necesario consultar a un especialista. 

Causas comunes por las que un bebé solo quiere comer y no duerme

Es muy habitual que algunos bebés pasen por etapas en las que parecen querer comer constantemente y dormir muy poco, lo que puede generar mucha preocupación en madres y padres. Una de las causas más frecuentes es que el bebé esté atravesando un estirón de crecimiento o brotes de crecimiento.

Durante estos períodos su demanda de alimento aumenta de manera brusca. El bebé puede pedir pecho o biberón con muchísima más frecuencia porque su cuerpo está necesitando más energía para crecer, y esa necesidad biológica puede alterar sus patrones de sueño temporalmente.

Otra causa común es la inmadurez natural del sistema neurológico del bebé. Durante los primeros meses, los ciclos de sueño son cortos, irregulares y fácilmente interrumpidos. Un bebé cuyo sistema nervioso aún está acomodándose al mundo exterior puede tener dificultades para entrar en un sueño profundo, lo que aumenta la probabilidad de que despierte a menudo con ganas de comer.

También es frecuente que un bebé que quiere comer sin parar esté experimentando algún tipo de malestar físico, como gases, reflujo gastroesofágico o cólicos. Estos problemas digestivos pueden hacer que el bebé se despierte repetidamente y busque alimentarse como una manera de aliviar la incomodidad, incluso si no tiene hambre real.

Además de todo esto, los especialistas también mencionan algunas causas adicionales, como:

  • Asociar el sueño con la alimentación: en muchos casos, los bebés necesitan el pecho o el biberón para poder conciliar el sueño.
  • Regresión del sueño: What to expect habla sobre esto y señala que se trata de un problema común que padecen los bebés, generalmente, a los 4 meses. Esto sucede porque a medida que crecen, se vuelven más curiosos y más sensibles a lo que ocurre a su alrededor.
  • Rutinas inadecuadas: la higiene del sueño también forma parte de los cuidados del recién nacido, pero muchos padres pasan esto por alto. Cuando no hay horarios claros para dormir, es más difícil que los bebés concilien el sueño.
  • Apego y contacto físico: según Huckleberry Care, durante los primeros meses, el bebé no diferencia entre hambre, necesidad emocional o deseo de contacto y comer constituye una de sus principales formas de conexión.

Comprender estas situaciones puede ayudar a las familias a transitar con más calma estos periodos tan demandantes. Aunque resulte agotador que un bebé solo quiera comer y no duerma, la mayoría de estas etapas son temporales y forman parte de su proceso de adaptación y desarrollo.

Observar al bebé, ofrecerle contención y mantener rutinas lo más estables posible suele ser suficiente. Aun así, es importante prestar atención a la evolución del comportamiento del bebé.

Si los despertares se vuelven excesivamente frecuentes, el bebé no gana peso adecuadamente, muestra signos persistentes de malestar o los cuidadores sienten que la situación los supera, puede ser útil consultar a un especialista.

Para complementar, se recomienda leer el artículo en el que se explica qué hacer cuando los niños no quieren comer

Mujer alimentando a su bebé

Estrategias efectivas para ayudar a tu bebé a dormir mejor

Ayudar a un bebé a dormir mejor puede parecer un desafío enorme, especialmente cuando atraviesa etapas de hambre constante, despertares frecuentes o cambios en su desarrollo. Sin embargo, existen estrategias que, aplicadas de forma consistente, pueden mejorar notablemente la calidad del sueño tanto del bebé como de toda la familia.

Estas prácticas no buscan imponer un método rígido, sino acompañar al bebé en la construcción de hábitos saludables que le permitan descansar mejor y sentirse más seguro. La clave está en la repetición, la paciencia y la observación de las necesidades particulares de cada niño, ya que no todos los bebés responden igual a las mismas técnicas.

A continuación, se presentan estrategias efectivas que suelen recomendar especialistas en sueño infantil y que muchas familias encuentran útiles para crear condiciones favorables de descanso. Si bien no todas se aplican a todos los bebés por igual, pueden ser útiles para quienes desean desarrollar una rutina más predecible, reducir los despertares nocturnos y favorecer que el bebé aprenda progresivamente a autorregularse.

  • Tener una rutina relajante antes de ir a dormir: una rutina relajante que incluya un baño tibio, masajes y la preparación del espacio para descansar ayuda a preparar al bebé y facilita que concilie el sueño.
  • Ayudar a que el bebé aprenda a conciliar el sueño: colocar al bebé en su cuna cuando esté somnoliento, pero aún despierto le permite identificar el espacio de sueño como un lugar seguro y familiar.
  • Modificar los horarios de alimentación: adelantar o distribuir mejor las tomas puede evitar que el bebé llegue demasiado hambriento o demasiado lleno al momento de dormir.
  • Proporcionar un espacio seguro para dormir: está comprobado que una cuna firme, sin almohadas ni objetos sueltos, en una habitación con temperatura adecuada, reduce despertares y aumenta la sensación de seguridad.
  • Reducir la sobreestimulación antes de dormir: limitar pantallas, ruidos fuertes y juegos intensos ayuda a que el bebé entre en un estado de calma más fácilmente.
  • Asegurar siestas adecuadas durante el día: un bebé demasiado cansado puede tener más dificultad para dormir en la noche. Los especialistas señalan que los descansos diurnos facilitan un mejor sueño nocturno. Para complementar se recomienda leer el artículo en el que se habla sobre las ventanas de sueño.

Aplicar estas estrategias requiere tiempo y paciencia, pero los resultados suelen ser progresivos y duraderos. Cada bebé tiene su propio ritmo, por lo que es importante ajustar las recomendaciones a su temperamento y necesidades particulares.

En el artículo en el que se habla sobre la higiene del sueño también se pueden encontrar algunas recomendaciones útiles. 

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La importancia del vínculo emocional y la atención al bebé

El vínculo emocional entre el bebé y sus cuidadores es uno de los pilares fundamentales para su bienestar general, y también influye de manera directa en su capacidad de dormir bien. Durante los primeros meses de vida, el bebé depende completamente del adulto para regularse emocionalmente, sentir seguridad y comprender el mundo que lo rodea.

Esta seguridad emocional no solo fortalece su desarrollo afectivo, sino que también se refleja en patrones de sueño más estables y predecibles. Los bebés que se sienten acompañados y comprendidos tienden a dormir mejor porque su sistema nervioso se mantiene más regulado y menos alerta ante posibles amenazas.

La forma en que un adulto sostiene, calma y contiene al bebé contribuye a que este asocie la hora de dormir con un estado de tranquilidad. Incluso investigaciones respaldan esta relación entre vínculo afectivo y descanso infantil. Según un artículo publicado en National Library of Medicine, en un estudio se demostró que los bebés duermen más tiempo cuando sus madres o cuidadores están emocionalmente disponibles para ellos a la hora de dormir.

Para complementar y entender mejor la importancia del vínculo emocional entre la madre y el bebé, se recomienda leer el artículo en el que se explican los beneficios de la lactancia materna

Mujer alimentando a recién nacido

¿Cuándo consultar con un especialista?

Consultar con un especialista puede ser de gran ayuda cuando las dificultades de sueño del bebé generan preocupación, interfieren con su bienestar o sobrepasan la capacidad de manejo de la familia. Aunque muchos despertares nocturnos y patrones irregulares son parte normal del desarrollo, existen situaciones en las que buscar orientación profesional es lo más adecuado.

Un pediatra, un especialista en sueño infantil o un profesional de salud materno-infantil puede evaluar de manera integral al bebé, identificar posibles causas médicas o ambientales y ofrecer recomendaciones personalizadas.

La intervención temprana no solo brinda tranquilidad, sino que también evita que el problema se prolongue o se vuelva más complejo con el tiempo.

Algunas señales de alerta a tomar en cuenta son:

  • Dificultad extrema para dormir.
  • Irritabilidad.
  • Llanto constante.
  • Regresión prolongada del sueño.
  • Despertares frecuentes.

Estos síntomas no indican necesariamente que exista un problema, pero lo mejor es que un especialista realice una evaluación para determinar por qué el bebé solo quiere comer y no duerme.

Para finalizar, se recomienda leer el artículo en el que se explica cuántas horas debe dormir un niño