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La detección de nódulos u opacidades pulmonares (comúnmente referidos como “manchas en los pulmones”) no es sinónimo de malignidad. Con frecuencia, estos hallazgos son de naturaleza benigna y pueden corresponder a lesiones cicatriciales residuales de infecciones previas, como la tuberculosis u otros procesos inflamatorios. Sin embargo, dado que en ciertos casos pueden constituir un signo temprano de cáncer u otras patologías activas, es crucial realizar una evaluación médica exhaustiva y una correcta interpretación de las pruebas de imagen para determinar con precisión su etiología.
En este artículo se explican las causas comunes de las manchas en los pulmones, los métodos de diagnóstico que se suelen utilizar para orientar el estudio y descartar condiciones de salud graves, y las opciones de manejo que pueden considerarse según el origen del hallazgo. Asimismo, se incluye un apartado con recomendaciones generales sobre cuidado y prevención, que no sustituyen la valoración médica individual.
ÍNDICE
Causas comunes de las manchas en los pulmones
Tener manchas en los pulmones suele ser motivo de preocupación, sobre todo porque es un síntoma que se suele asociar a enfermedades crónicas como el cáncer de pulmón. Es cierto que se trata de una anormalidad, pero según Verywell Health, sus causas son muy variadas, y no siempre significan algo malo.
Estas son algunas de las más comunes:
- Tuberculosis: es una enfermedad que puede dejar nódulos o áreas opacas en las radiografías debido a la inflamación y el daño que produce la bacteria en el tejido pulmonar.
- Neumonía: la acumulación de líquido y células inflamatorias que provoca esta enfermedad, genera zonas blancas o densas en las imágenes.
- COVID-19: Esta infección puede causar opacidades y pequeños parches inflamatorios que se ven como manchas.
- Tumor benigno: son otra causa común, y se caracterizan por el crecimiento no canceroso de nódulos en los pulmones.
- Malformación de los vasos sanguíneos: las anomalías vasculares pueden formar nódulos o manchas debido a alteraciones en la irrigación de un sector del pulmón.
- Cáncer pulmonar: el uso prolongado de tabaco favorece la aparición de nódulos sospechosos que pueden representar lesiones malignas o precancerosas. De hecho, los expertos consideran que el cáncer de pulmón es uno de las principales consecuencias del tabaco.
- Infecciones fúngicas (o infecciones previas): los hongos también pueden causar infecciones pulmonares y dejar manchas incluso después de haberse eliminado.
- Granulomas (o cicatrices): son áreas de tejido cicatricial que se forman como respuesta del cuerpo frente a infecciones o irritantes y quedan visibles por años.
- Afecciones inflamatorias: los procesos inflamatorios crónicos pueden generar nódulos o zonas engrosadas como parte de la respuesta inmunológica.
- Artritis reumatoide: esta enfermedad autoinmune puede afectar los pulmones y crear nódulos reumatoides que se ven como pequeñas masas.
- Sarcoidosis: es una condición que produce acumulaciones de células inflamatorias llamadas granulomas, que aparecen como múltiples manchas en ambos pulmones.
- Hamartomas: son tumores benignos compuestos por tejidos normales mal organizados que se ven como nódulos.
En general, encontrar una mancha en los pulmones no significa automáticamente que exista una enfermedad grave. Muchas de estas alteraciones pueden ser temporales, estar relacionadas con infecciones pasadas o incluso ser hallazgos completamente benignos.
Por ejemplo, las infecciones respiratorias, como la neumonía o la COVID-19, pueden provocar la aparición de opacidades pulmonares visibles en pruebas de imagen. En muchos casos, estas alteraciones mejoran con el tiempo una vez superada la infección; sin embargo, en algunas personas pueden persistir durante semanas o meses o dejar cambios residuales, por lo que el seguimiento debe ser indicado por un profesional de la salud y complementar con estudios adicionales cuando el médico lo considere necesario.
Además, la interpretación de estas manchas siempre depende del historial clínico, los síntomas y la evolución en el tiempo. Los profesionales suelen evaluar el tamaño, la forma, la ubicación y el comportamiento del nódulo para definir si se requiere tratamiento, control periódico o ningún tipo de intervención.
Para profundizar en el tema y conocer la relación que hay entre fumar, el cáncer y las manchas en los pulmones, se recomienda leer el artículo en el que se habla de las enfermedades que causa el tabaco.

¿Las manchas en los pulmones son peligrosas?
Cleveland Clinic explica que las manchas en los pulmones son una afección común, y que no necesariamente representan un riesgo para la salud de quienes las padecen. Asimismo, resalta que el riesgo de que los nódulos que aparecen en los pulmones sean cancerosos es baja.
De cualquier manera, hay que tomar en consideración algunos factores de riesgo, dentro de los que se incluyen:
- Nódulos que miden más de 9 mm.
- Nódulos que obstaculizan o bloquean el flujo de aire desde o hacia los pulmones.
- Historial de consumo de tabaco.
- Edad mayor a 65 años.
- Historial familiar o personal de cáncer.
- Exposición al amianto, al radón o al humo de segunda mano.
Los expertos señalan que las manchas también pueden volverse un motivo de preocupación cuando muestran características que sugieren un comportamiento agresivo o cuando generan cambios estructurales dentro del pulmón. En esos casos, pueden crecer, invadir tejidos cercanos o alterar la función respiratoria, lo que termina afectando la capacidad del cuerpo para oxigenarse de manera adecuada.
Algunas lesiones también tienen la posibilidad de transformarse con el tiempo, volviéndose más densas o irregulares, algo que en medicina suele interpretarse como un signo de alerta que requiere controles más frecuentes o estudios complementarios.
Otra razón por la que pueden resultar peligrosas es que, dependiendo de su naturaleza, podrían provocar complicaciones adicionales. Por ejemplo, ciertos nódulos pueden favorecer infecciones recurrentes, generar inflamación persistente o contribuir al deterioro progresivo del tejido pulmonar.
Si una mancha corresponde a una lesión con potencial maligno, existe el riesgo de que se disemine hacia otras partes del cuerpo, afectando órganos distantes y comprometiendo funciones vitales.
Diagnóstico de manchas en los pulmones
La Universidad Clínica de Navarra resalta que las manchas en los pulmones se diagnostican, por lo general, de forma incidental. Aunque también hay programas de diagnóstico precoz que pueden ayudar a detectarlas y reducir significativamente el riesgo de complicaciones asociadas a ellas.
En una gran parte de los casos no hace falta realizar pruebas adicionales, ya que basta con realizar chequeos cada cierto tiempo para evaluar su estabilidad. En otros, es posible que el médico requiera analizar a profundidad los nódulos y solicite al paciente alguno de estos exámenes:
- TAC (escáner) de tórax de baja dosis de radiación: permite obtener imágenes muy detalladas del pulmón con un nivel reducido de radiación, ideal para controles periódicos y para detectar cambios pequeños en tamaño o forma.
- Pruebas de función respiratoria: evalúan cómo entra y sale el aire de los pulmones y cómo se intercambia el oxígeno, lo que ayuda a identificar si la mancha está afectando la capacidad respiratoria.
- Tomografías computarizadas: ofrecen una visión más completa de las estructuras internas, permitiendo diferenciar con mayor precisión entre inflamación, tejido cicatricial o masas sólidas.
- Resonancias magnéticas: se utilizan cuando hace falta analizar tejidos blandos con más detalle o cuando se busca una alternativa sin radiación, especialmente en evaluaciones específicas.
- Tomografías por emisión de positrones: detectan actividad metabólica en los tejidos, útil para distinguir entre lesiones inactivas y aquellas que muestran un comportamiento más agresivo.
- Broncoscopias: consisten en introducir una cámara delgada por las vías respiratorias para observar directamente el interior del pulmón y extraer muestras si es necesario.
- Biopsia pulmonar: permite obtener tejido del nódulo para un análisis microscópico, lo que brinda el diagnóstico más preciso cuando existe duda sobre la naturaleza de la mancha.
La tomografía computarizada suele ser la herramienta principal para evaluar este tipo de hallazgos y compararlos con estudios previos, mientras que otras pruebas se indican solo en situaciones concretas, según criterio médico.
El proceso diagnóstico no siempre implica múltiples estudios; muchas veces basta con observar cómo evoluciona la mancha con el tiempo. La estabilidad es una señal tranquilizadora, mientras que los cambios estructurales pueden motivar evaluaciones más profundas.
Los especialistas suelen combinar la información de las imágenes con los antecedentes del paciente, sus síntomas y factores de riesgo, porque el contexto es clave para interpretar un hallazgo pulmonar. Un nódulo puede tener un aspecto similar en dos personas distintas, pero su significado clínico puede ser completamente diferente según la historia de cada una.

Tratamiento y manejo de manchas en los pulmones
Después de haber realizado el diagnóstico y determinar cuál es la causa exacta por la que hay manchas en los pulmones, el médico puede hacer ciertas recomendaciones de tratamiento. En muchos casos, la recomendación es observar la evolución de los nódulos mediante controles periódicos, especialmente cuando son pequeños, tienen bordes regulares y no muestran signos de crecimiento.
Cuando la mancha está relacionada con una infección reciente o una inflamación, el manejo puede enfocarse en tratar la causa subyacente. Si se trata de neumonía, por ejemplo, se puede recomendar al paciente un tratamiento con antibióticos.
En situaciones donde la lesión presenta características sospechosas o se identifica un comportamiento más activo, los médicos pueden optar por intervenciones más específicas. Según Lung, los nódulos pulmonares cancerosos se pueden tratar con cirugía si se detectan en una etapa temprana y no se han extendido a otras partes del cuerpo.
En los casos de cáncer más avanzados, el tratamiento suele ser una combinación de diferentes estrategias, incluyendo cirugía, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y terapia dirigida.
Cualquier tratamiento o decisión terapéutica debe ser siempre indicada y supervisada por un profesional de la salud.
Para complementar, puede ser útil leer el artículo en el que se explica cómo limpiar los pulmones del tabaco. Vale recordar que fumar es una de las principales causas del cáncer de pulmón.
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Prevención de enfermedades pulmonares
El artículo de Cleveland Clinic que se citó antes señala que no hay muchas medidas que se puedan tomar para prevenir las manchas en los pulmones, especialmente, cuando se trata de causas benignas. Sin embargo, resalta que para tener pulmones sanos es necesario dejar de fumar y evitar la exposición a sustancias o químicos que están relacionados con el cáncer de pulmón.
En el artículo en el que se habla de cuidados del aparato respiratorio se pueden encontrar recomendaciones muy útiles. Su lectura puede ser muy útil para quienes desean profundizar en el tema.
Este artículo cumple un propósito exclusivamente informativo. Es fundamental consultar a un médico especialista para una evaluación exhaustiva, especialmente si existen antecedentes de tabaquismo o síntomas respiratorios persistentes.
Fuentes:
- https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/14799-pulmonary-nodules
- https://www.verywellhealth.com/shadow-on-the-lung-meaning-and-causes-2248903
- https://www.lung.org/lung-health-diseases/warning-signs-of-lung-disease/nodules
- https://cancercenter.cun.es/todo-sobre-cancer/tipos-cancer/nodulo-pulmonar
